viernes, 9 de noviembre de 2012

"Los pobres cosechan lo que los intelectuales siembran"

Theodore Dalrymple (1949-     )




Amor repartido
¿Cómo es el sistema de votación en EE.UU.?


Imagen de las elecciones en California para presidente de los Estados Unidos, el pasado martes 6 de noviembre.

En muchas ocasiones, las personas preguntan cómo eligen a su presidente los estadounidenses (personas no estadounidenses, obvio). Gran parte de estas personas dicen o reconocen no entender ni una sopapa de lo  que pasa. ¿Es complicado? En México o Argentina, el día de las elecciones se sale rumbo a la casilla con la identificación oficial (DNI en el caso de países como Argentina), se recibe una boleta tras verificar que se está en la lista de electores, se acude a un espacio privado y silencioso (bueno, en algunos casos es así, en otros parece un mercado), y se emite el voto. Fácil, conciso, terminante.

¿Es así en los Estados Unidos?

La respuesta es sí y no. Los norteamericanos sí votan, en efecto, por un candidato, pero el método electoral es diferente al mexicano o al argentino: ellos votan por jurisdicción electoral para decidir por el programa de gobierno que les interesa, pero la sumatoria de los votos no se acumula al total de los votos que se van dando en la jornada como sucede en latinoamérica; en el caso de los EE.UU. el candidato que obtiene más votos se queda con un total de puntos representados por un número igual de figuras electorales llamados compromisarios. En este caso, el total de todos ellos es de 538, uno por cada determinado número de electores, según el tamaño de la población del Estado al que representan ante el Colegio Electoral. Por eso, la democracia norteamericana es de tipo indirecto.

Para tener más claro el proceso, supongamos el caso de California e Indiana. California es una entidad con 38 millones de habitantes; e Indiana, de 6 millones. En cuantos a sus votantes, California tiene registrados 18 millones 200 mil electores populares; e Indiana sólamente 3 millones. Esto se ve reflejado en el número de representantes electorales por Estado; a California le corresponden 55 y a Indiana 11. Cuando las personas acuden a las urnas a emitir su voto, el candidato que se lleva la mayoría de estos, se lleva, a su vez, todos los puntos mencionados. Esto se aplica en el resto de las entidades, de tal forma que gana quien al final de la jornada ha obtenido 269 votos compromisarios o electorales, más uno, es decir: 270. A diferencia de México, donde se hace una sumatoria agregada durante todo el ejercicio hasta ver quién recibió más votos individuales. Lo que quiere decir que la mexicana y la argentina, son democracias directas.

A propósito de California e Indiana, Barack Obama ganó California, y Mitt Romney, Indiana.

Para tener una idea más amplia y general, se invita a visitar el siguiente enlace:







Otra imagen de las protestas de ayer en la noche, en Buenos Aires, Argentina, contra el "modelo" de Cristina Fernández.



Protesta masiva en Buenos Aires, llamada 8N por los convocantes. Partió del Obelisco, a las 8 de la noche, y pronto integró a varias columnas que toparon en la Casa Rosada. Los reclamos: inseguridad (en Buenos Aires los crímenes no son sólo numerosos, sino crueles, las víctimas son robadas y asesinadas sin razón); inflación (el país tiene la segunda tasa de inflación más alta, sólo superada por Venezuela); corrupción generalizada de los funcionarios cercanos a Cristina Fernández (la riqueza de funcionarios cercanos a Cristina Fernández, y ella misma, ha entre el 400% y el 800% en apenas 6 años, sin mejor explicación); manipulación de los Medios (el gobierno de Cristina Fernández ha cooptado voluntades, y usando testaferros, con dinero público comprado cadenas de TV y Radio para que se diga lo que ella quiere y por quien ella quiere. A Clarín y a La Nación se los vive amenazándolos y menospreciándolos); control de moneda (la negativa de dar dólares ha llevado al argentino a molestarse aún más, pues lo ven como un atropello a sus derechos. Está haciendo lo mismo que en 2001 la misma Cristina Fernández y muchos de sus abyectos le reclamaron en su momento al gobierno de Fernando de la Rúa). Este y otros reclamos, ayer en la noche fueron expuestos por más de un millón de manifestantes. Como siempre, la señora Fernández, los menospreció.

Cristina: “Ayer ocurrió algo muy importante, el congreso del Partido Comunista chino”

Cristina: “Ayer ocurrió algo muy importante, el congreso del Partido Comunista chino”

No entiende, la mujer no entiende, no quiere entender, vive negada, fanfarrona, soberbia, necia. A pesar de que le marcharon por Buenos Aires y varias ciudades importantes del país, más de un millón de personas; y que a su misma residencia le fueron a gritar consignas más de 30 mil manifestantes que no toleran sus actitudes ni su ausente administración pública, la mujer insiste en que no pasa nada, que ella es genial, que su gobierno va de 10 y que todos los que marcharon están pagados.

¿Cómo puede hablarse de democracia y de justicia cuando quien debería ser el que ponga el ejemplo, es quien es más necio y caradura? ¿Adónde va a llegar este gobierno? Todo indica que la intención de esta pandilla de corruptos es eternizarse en el poder hasta que no dé más el cuerpo de todos ellos y pongan a los hijos; y así hacer realidad el sueño de todo soberbio y ególatra: tener su propio imperio. Lo que esta gente aún no termina de entender, es que afortunadamente los argentinos tienen una herencia cultural y un bagaje distinto de conocimiento político que no los hace destinados a ser siervos de ningún régimen, por demente que parezca.

Cada quien cosecha lo que siembra; cada quien recibe las chances para cambiar, para bien; a todos le dan oportunidad para modificar el rumbo de vida. Es otra característica de los necios: cuando se les cae encima toda la estructura, podrida por los que ya están podridos de soportarlos, su caída es tan rápida y vergonzosa que terminan dando lástima.

Finalmente, México elimina el visado a colombianos y peruanos

Desde los años ´90, en que se acrecientan los tratados de integración en América Latina, una de las solicitudes que se mantuvo fue sobre el libre tránsito de personas de un país a otro.

México y otras naciones se negaron a ciertos visados desde hace décadas, por razones socioeconómicas. Dos de estas naciones afectadas por la medida mexicana, lo eran Perú y Colombia. 

Las naciones que por "tradición" podían entrar en México, sin visa, eran Argentina, Chile y Brasil; jamás se incluyó al resto de las naciones andinas ni del mar Caribe. Este es un avance no sólo en el rubro de las relaciones exteriores, sino que es un paso fundamental en la confianza de los tres pueblos, terminando por fin décadas de desconfianza social y económica y de alejamiento con ambas naciones.
Obama y un triunfo marcado por la tendencia de la historia

La aplastante victoria de Barack Obama no fue fortuita; llegó a la Casa Blanca nuevamente por dos aspectos, uno eminentemente político, y otro eminentemente económico. Y ambos no fueron concienzudamente analizados por los votantes, sino se catalogarían dentro del esquema de "consciencia colectiva".

Primero, los fatales errores de Witt Romney que no parecieron mostrar que pertenezca a un modelo de pensamiento actualizado. El republicano, con mucha experiencia política y laboral, cometió uno de las torpezas más graves de un político: vivir fuera de tiempo. Alejado de la nueva era.

Le agrade o no a Romney, la vieja composición norteamericana promedio, blanca, conservadora, protestante, ciertamente discriminatoria y de temor compulsivo a lo externo, no existe más. Hace ya varios años EE.UU. está integrado en un 54% por el conjunto de las minorías latinoamericana, asiática y afroamericana; y las religiones de sus naciones de origen, sus costumbres, cosmovisión, han hecho de la nación más fuerte de la Tierra una nueva nación.

Romney usó un segundo discurso acartonado, invariable, inmodificable; en pocas palabras, pobre mentalmente para las necesidades de un país que ya es un país multidiverso. En pocas palabras, en un país que ya no tiene como prioridad gobernar como blanco para los blancos. Error terrible de Mitt Romney el haber parecido más un ejecutor de viejas políticas, que la esperanza de ser lo suficientemente cambiante, como para evitar quedar en el fango de la necedad.

Esto, en el aspecto político. En el económico se mostró la tendencia general que se ha venido dando en diversas partes del mundo, desde la severa crisis de 2008: la contraciclización de las medidas financieras y monetarias; es decir, se le dio la espalda por completo a las tesis neoclásicas que desde los años ´80 dominaron el panorama internacional.

Desde que en 1995, 1997 y 2001 quedara demostrada la insuficiencia a nivel global del neoliberalismo a la americana, el nuevo desgarre mundial del año 2008, que curiosamente tuvo su error en políticas laxas, contrario a lo estipulado por el neoliberalismo, llevó a que este último quedará del todo estigmatizado y pagó conjuntamente los platos rotos junto con las absurdeces fiscales de la FED. De tal manera que de 2008 a la fecha la política central económica del Estado pareció regresar a su viejo amor: Keynes. Es decir, se volvió a dar al Estado la confianza en que corrija los famosos "fallos del mercado", a la típica usanza del Gasto Público. Y esto es justamente lo que el partido Demócrata de Barack Obama ha mantenido a lo largo de la historia como política de Estado; justamente la manera de hacer economía que mejor les ha resultado a la vista de los votantes.

Así, los que votaron a Obama le fieron un voto de confianza al partido progresista por tradición, antiliberal y con rasgos más inclusivos a fuerza y a costa de recalentar las finanzas públicas. Algo raro que hubiera sido aceptado por los norteamericanos, quienes atraviesan una de las peores crisis fiscales desde los años ´70.

Sin embargo, parece que es peor la percepción que tienen de la economía neoclásica, a la que tal parece no se la quieren volver a encontrar en mucho tiempo. Después de todo, el votante no es economista; es simple y llanamente una voz que expresa como siente que le fue con en determinada época, y no tiene la particularidad de hacer del voto un análisis de variables. Sólo estima por medio del sufragio un estado de "consciencia colectiva" que justifica que no se siente seguro con los conservadores; que prefieren que su Estado haga más invirtiendo más, con lo que eso ocasione al Tesoro, que lo haga llevando al mundo, y al suyo más que a nada, a un nuevo colapso. Esa es su percepción. El error de Romney fue no haber hecho nada por tratar de cambiarla.


En el enlace podrán ver cómo quedó el mapa electoral este pasado martes 6 de este mes.




Promises, de Buzzcock, una canción manifestante del sentimiento punk en su punto elevado; arreglos sencillos y firmes sostenidos por la cadencia de Steve Diggle y la acompasada voz de Peter Shelley. No había complicación; era el simple feeling; la postura pop se vuelve una variante generalizada.

Promises. Love Bites. 1978. United Artist Records.

martes, 6 de noviembre de 2012


The Cars. Double Life. Candy-O. 1979. Elektra records.



Como persona, Einstein era de carácter afable, cuentan sus críticos. Ahora, como personaje, dicen que era imperdible: una de sus anécdotas más famosas es la de él y el chofer del vehículo que lo llevaría a un importante conferencia sobre física atómica.

En el camino, Einstein le explicaba al chofer que le resultaba aburrido dar tantas conferencias. Este, a modo de broma, le propuso entonces ser chofer por un día, y él sería Einstein, para lo cual llegarían a la plática invirtiendo papeles.

Señalemos que para esos días poco sabían quién era Einstein, no era el que todos reconocen ahora en las fotos: avejentado, con el cabello alborotado y vestido con esos suéteres nerd.

Al llegar al sitio, Einstein se situó a un lado del estrado. Ante la primera pregunta, como el chofer no entendía en lo más mínimo lo que le estaban preguntando, se dirigió a quien la realizó, de esta manera:

- La pregunta que usted me acaba de hacer, es tan fácil, que dejaré que se la responda mi chofer, aquí al lado mío-

Obviamente, Einstein se rió.



Se preparan para aprobar la combativa Reforma Laboral en México


La Cámara de Diputados se apresta a darle vida a la nueva Reforma Laboral de México, este sábado 10 de noviembre, tras una serie de discusiones y enfrentamientos entre las facciones de izquierda y la percudida alianza del PRI y PAN, que han durado casi cuatro.

Realmente la reforma es uno de varios acuerdos que el gobierno del PAN estableció con el PRI como paquete transicional del cambio de poder; seguramente como un esquema de rara alianza estratégica que se dispondría a convertir en la vía dual de democracia alternativa a la mexicana.

Como sea, es notorio que dicho documento es un avance claro que busca romper con la inercia de los sindicatos, a la luz de una sociedad que cada vez más los está viendo más como estorbosos que como beneficiosos. Claro que los sindicatos no pretenden dejarse infiltrar, sobre todo si los dirigentes serían los más afectados. Y la respuesta no se hizo esperar cuando el mes pasado Elba Esther Gordillo y Carlos Romero Deschamps, fueron reelegidos "milagrosamente" para sendos períodos de 6 años más al frente de la SNTE (el poderoso gremio docente) y PEMEX (la principal industria nacional y gubernamental). En el colmo de su descaro y prepotencia, la señora Gordillo se "obligó" a hacerse llamar Consejera Suprema. 

Los alcances de la reforma, en relación con la democratización, flexibilidad y legalidad factual del sindicalismo, tendrán relación directa con el verdadero valor e interés que tengan los nuevos dirigentes del país; por lo cual desde ahora se anticipa un rotundo fracaso.

Lo triste de México, en este caso, es que no sólo es un país mediocre como Democracia, sino que son sus propios entes los que lo atormentan: los sindicatos más poderosos, más irresponsables y más indisciplinados del país no son ni siquiera privados, como se esperaría que fueran: son justamente sindicatos de trabajadores del gobierno. Qué patético.


Lo que se sospechaba sucedería: menores de 18 años podrán votar en Argentina


11 horas duró la discusión (más bien pleito) entre la oposición y los diputados oficialistas, todos ellos ya en calidad de abyectos del régimen de Cristina Fernández, para que se diera punto final a la opción de voto para argentinos menores de 18 años y mayores de 15. Al final, los jóvenes tendrán derecho a elegir en las urnas a su "siguiente" mandatario. La propuesta oficialista, que se venía gestando como una mancha sospechosa desde mediados de año, se abrió paso ante la indignación de los argentinos que no están de acuerdo con la medida.

Y no están de acuerdo no por retrógrados ni cerrados, ni fascistas, en el peor de los casos, como los acusa el "progresismo" oficial, al servicio del corrupto gobierno de Cristina Fernández, sino porque en el fondo se conoce la causa a la que obedece esta Ley fast track que fue prácticamente impuesta por el método del montón y no por el diálogo democrático.

Al gobierno de Fernández le urge, cuanto antes, aumentar su número de votantes cautivos y manipulables, en vista de su objetivo más próximo y más desagradable de todos: la re re elección, o bien la caradurez de la perpetuación en el poder. 

1 millón 380 mil jóvenes fueron habilitados para votar, gracias a esta ley. De los cuales, el 90% no trabaja y se duda de la cantidad real que estudia, donde voces "pesimistas" alegan que no son pocos.

El pretexto oficial es que ellos ya saben por qué votar y su importancia personal. La sospecha de los que no son oficialistas ni abyectos ni entregados al gobierno cada vez más criticado de Fernández de Kirchner, es que pronto habrá, de la noche a la mañana, empleo de recursos públicos, sumados a los que ya existen, para "apoyar" a este sector juvenil de la república, en claro aprecio por su condición de "incomprendidos" históricos de la sociedad. Al final, todo se va a traducir en que la intención gubernamental es la misma que la esencia del peronismo: inculcar en el votante la gratitud al régimen, como si las autoridades del mismo pagaran de su bolsillo lo que se gasta en la población subsidiada.

Pero lo que indigna más es la burla descarada del oficialismo, al argumentar que los menores tienen derecho a votar porque son capaces ya de discernir políticamente por qué deben hacerlo, y sus alcances morales. Pero no son capaces de discernir cuando roban y matan a quienes asaltan, pues curiosamente en ese aspecto la Ley es muy clara: todo menor de 18 años es inimputable de crímenes a mano armada, pues no son aún capaces de entender lo que hicieron. Es decir que Argentina es un país donde la edad y la acción moral son de dos planetas distintos; por un lado soy capaz de pensar, pero por otro no. O bien, que mi cerebro para votar es maduro (sobre todo si es para votar por Cristina Fernández), pero para robar o delinquir, no (sobre todo si al que afectan con la pérdida de patrimonio y vidas, es a la ciudadanía). Hermoso esbozo de la justicia, ¿no? Y así nos va.